VIOLENCIA EN LA RELACIÓN DE PAREJA

La violencia de género se encuadra dentro de lo que se ha venido en llamar violencias machistas de forma más genérica. A pesar de los abrumadores datos que tenemos sobre su incidencia, todavía hay colectivos, ideologías políticas, etc., que niegan la existencia de este tipo de violencia como una forma diferencia de violencia entre hombres y mujeres. Tampoco es extraño, pues la negación es un conocido fenómeno psicológico por el cual – según nuestro docto criterio – algo no existe. Algo así como los terraplanistas y otras formas de vida similares.

La realidad es que la violencia de género no es un hecho de marte. Convive, muchas veces en silencio, cerca nuestro. Tal vez en la puerta de al lado, en un familiar cercano y en alguna pareja de amigos de la que jamás hubiéramos dicho que podría ocurrir algo así. Se calcula que sólo el 2% de las mujeres denuncian estas situaciones de violencia, y según fuentes del Ministerio de Justicia, apenas el 1% de las denuncia presentadas se comprueba que son falsas.

Podemos definir la violencia de género como una forma de violencia sobre la mujer por el mero hecho de serlo, lo cual debe ocurrir necesariamente en el seno de una pareja en la que el hombre utiliza la relación emocional como una forma de controlar, coartar, amenazar, degradar, humillar, insultar y agredir a su pareja. Se incluye también la agresión sexual. Sirva decir que la mayor parte de las agresiones sexuales (lo que conocemos comúnmente como violación), ocurre en el seno de la pareja, no con desconocidos. 

No solamente incluimos como posible maltratador a la pareja actual de esa mujer. En numerosas ocasiones es la ex pareja la que persiste en el maltrato una vez terminada la relación. Maltrato que puede dirigirse también hacia los hijos.

A muchas mujeres les cuesta identificarse como víctimas de violencia de género. Resulta muy difícil asumir que, quien más se supone te debería querer, es precisamente aquel que más daño – y conscientemente – te está haciendo. Por eso, cuando la mujer comienza a experimentar este tipo de maltrato, intenta atribuirlo a causas externas, como que tiene problemas en el trabajo, que bebe, que tuvo una infancia difícil, etc. 

Otra de las razones por las que a la mujer le cuesta identificarse como víctima de VG es precisamente porque el propio maltratador la culpa de todo lo ocurrido. Y esto lo hace con tal convicción, que consigue que la mujer dude. “Si no hicieras X yo no tendría que gritarte… es que cuando haces eso me enfadas…” Y la mujer termina creyendo que es la causante de todas las agresiones psicológicas o físicas. Como consecuencia de ello, intenta cambiar en la medida de lo posible para que las coas vayan mejor, pero pronto se da cuenta de que nada de lo que haga va a cambiar esa situación, entrando en lo que se conoce como indefensión aprendida. La angustia y la depresión son los pasos siguientes.

Las amenazas, el miedo en general (por ella misma o por sus hijos) también pueden impedir que la mujer salga de esa situación, busque ayuda o lo denuncie. No resulta extraño encontrarnos con mujeres que llevan muchos años  aguantando esta violencia sin que nadie de su alrededor haya sido consciente de ello.

¿EXISTE UN PERFIL DE MALTRATADOR?

No existe un perfil propio y único, tanto de maltratador como de víctima, pero si hay una serie de comportamiento que la mujer puede observar y que, si se presentan conjuntamente, pueden avisarla de que puede estar teniendo problemas serios en la relación ¿Qué comportamientos puede observar esta mujer y que debería valorar seriamente?

1.- Su pareja se interesa por todo lo que hace, lo cual no es malo, pero en el sentido de dónde ha estado, con quién, qué ha hecho, por qué ha llegado tan tarde… esto se hace de forma habitual, hasta el punto que puede incluso mirarle el móvil, y cuestionarle que tenga amigos hombres en las redes sociales. Si la mujer le dice que no tiene por qué mirar su móvil, éste le contestará que si no tiene nada que esconder no le importará.

2.- Este es un tipo de hombre que siempre tiene razón. No se equivoca nunca. En caso de que se equivoque será por culpa de los demás, el universo, etc., pero sobre todo, por culpa de la mujer. Este es el primer paso para decirle que es una ignorante, que no entiende nada… Con el tiempo le dirá que no entiende qué vio en ella, y que suerte tiene de haberlo conocido a él.

3.- Si este hombre ha perdido algunos trabajos, su excusa será que su jefe o compañeros le tenían manía, que lo explotaban, que le tenían envidia… En bastantes casos, terminan no pegando ni golpe y dejando que sea la mujer la que trabaje, ya que ellos no encuentran ningún trabajo a su altura.

4.- Fuera de casa, estos hombres suelen ser personas amables y educadas. Les gusta caer bien a la gente y no soportan que los desprecien o ninguneen, un síntoma claro de su ego débil. Por eso, muchas mujeres se encuentran con la incomprensión de quienes les rodean cuando sale a la luz que su marido/pareja es un maltratador, pues esa imagen contrasta poderosamente con la que ellos mandan públicamente.

5.- Sus celos sexuales continuos le llevan a fiscalizar todas las relaciones que tiene su pareja. Si la mujer saluda a un hombre por la calle, porque lo conoce de lo que sea, enseguida la cuestionará acusándola de haberse acostado con él, o diciéndole directamente que es una puta y una guarra si ella lo niega. Si esta mujer trabaja en un lugar en donde hay otros hombres, no será extraño que el maltratador la vaya a buscar al trabajo o le sugiera que se busque trabajo en otro sitio. Tampoco será raro que esta mujer deje de ir al gimnasio  por la misma razón.

6.- La mujer verá como, de forma paulatina, su pareja la va separando de todas las personas que ella quiere, como familiares y amistades, hasta que la única fuente de relación sea sólo el maltratador. La excusa que éste pondrá es que su familia le tiene manía o que sus amigos sólo se provechan de ella. Y que parece tonta por no darse cuenta de ello.

7.- Si la mujer intenta romper la relación, este hombre la amenazará con quitarle a los hijos, echarla de casa, decirle a todo el mundo que es una mala madre, que no le pasará un duro…

8.- Cuando la mujer intenta razonar con su pareja sobre el comportamiento que muestra, este hombre le dirá que está loca, que tiene que verla un médico, que lo que quiere es amargarle la vida… No será extraño que, con el tiempo, y a base de repeticiones, esta mujer piense que, efectivamente, algo puede ir mal en su cabeza, cuando no es así.

9.- Los insultos, humillaciones, gritos, desprecios, pueden ir acompañados de violencia física, agresiones sexuales, etc.

Las mujeres que sufren violencia de género pueden padecer, a lo largo de tiempo, una serie de síntomas psicológicos y emocionales que conviene reconocer. Aunque muchos de estos síntomas también suelen aparecer en otro tipo de problemáticas, son típicos en las mujeres que se sienten atrapadas en una relación de violencia. ¿Cuáles son estos síntomas?:

  • Agitación, ansiedad, sensación de aprensión y de estar constantemente a salto de mata.
  • Problemas de sueño (dormir mucho, insomnio…).
  • Comportamientos de sumisión.
  • Pérdida de interés en las actividades diarias.
  • Baja autoestima.
  • Experimentar miedo.
  • Síntomas de depresión.
  • Ideas de suicidio.

En ocasiones, son las personas cercanas a la víctima las que ayudan a mantener esta situación de violencia con consejos dirigidos a aguantar, a que todas las relaciones tienen sus problemas, a que piense en los hijos, a que valore la seguridad de vida que tiene… Al final, quienes dan estos consejos se convierten en cómplices del maltratador y en tan culpables como él de que la situación persista.

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