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Todo en nuestro cuerpo está conectado y una sensación puede provocar una cadena de sensaciones en efecto dominó. Cuando una prueba importante hace que sientas nervios, estos pueden desembocar en problemas digestivos, dolor de cabeza o cierto estado de ansiedad, que puede vivirse de forma más o menos intensa. La ansiedad, a su vez, desencadena reacciones que pueden ser dispares en función de la persona y del momento: entre ellos, los mareos.

Los mareos por ansiedad pueden ser leves, más debilitantes o llegar, incluso, a producir desmayos. Pueden darse de forma puntual o ser recurrentes. Las causas de estos mareos pueden ser muy diversas: un problema de cervicales, un leve fallo en el oído interno o el sistema vestibular, una pequeña lesión en el sistema nervioso, etcétera. Lo que sí es frecuente es que el origen de este problema sea difícil de encontrar y, en muchas ocasiones, se debe a un proceso psicológico.

Hay veces en las que la ansiedad provoca sensación de mareo mientras que, otras, son los mareos súbitos los que provocan cierto estado de ansiedad. Es frecuente que los mareos asociados a la ansiedad hagan que quien los sufra se sienta aturdido o tenga una sensación de balanceo, aunque el cuerpo no se mueva. Es frecuente que mareos y ansiedad sean tratados de forma conjunta ya que, de una u otra forma, a menudo están interrelacionados.

También el estrés, la de tensión emocional y física, puede provocar mareos, pérdidas de equilibrio o incluso un leve desmayo conocido como síncope vasovagal. Uno de los problemas más frecuentes que ocurren con los diagnósticos es que, a menudo, la ansiedad no se contempla como una posible causa, lo que retrasa el correcto diagnóstico o no acertando con el tratamiento más adecuado para cada caso.

Los factores que los provocan

Uno de los factores que desata estos síntomas, según los expertos, es la hiperventilación, ya que respirar de forma acelerada aumenta la cantidad de oxígeno en sangre. Esto puede provocar cierta sensación de falta de aire al respirar y también los citados mareos y vértigos, entre otros síntomas. Otro de los factores puede ser el presíncope vasovagal, que ocurre cuando hay una sobreestimulación del nervio vago, que parte del cerebro y llega al estómago.

Como consecuencia, se puede atenuar la consciencia e incluso perderla durante unos instantes, así como provocar un desmayo corporal. Esta situación puede producir una reducción de la frecuencia cardiaca y la dilatación de los vasos sanguíneos del cuerpo, lo que provoca que llegue menos sangre al cerebro, llegando incluso a perder temporalmente la conciencia de forma parcial o, incluso, total.

Aumento del cortisol

La ciencia ha demostrado que una situación de estrés continuo puede provocar el aumento de la producción del cortisol, la hormona del estrés, lo que pueden influir en el funcionamiento del cerebro y provocar este tipo de mareos. El estrés es un sentimiento de tensión corporal y también emocional que está asociado a numerosos síntomas, entre ellos estos mareos.

El aumento del cortisol puede provocar también diarrea, estreñimiento y otros problemas intestinales, dolor de cabeza, nube mental, falta de energía, rigidez de cuello y mandíbula, agotamiento, problemas con el ciclo del sueño, alteraciones bruscas de peso y un largo etcétera. Cuando el estrés da paso a un cuadro de ansiedad, los síntomas crecen y es cuando pueden aparecer estos mareos. Si la situación se agrava, pueden llegar los ataques de pánico.

Los tratamientos

Es necesario en estos casos acudir a un profesional de la salud mental para eliminar por completo el vertigo psicógeno y que no se vuelva a producir. El tratamiento para estos mareos o vértigos que en ocasiones provoca la ansiedad debe ser, según los expertos, individualizado y adaptado a cada caso concreto. En algunos casos, los médicos o especialistas optan por las benzodiacepinas para paliar los efectos de estos vértigos psicógenos.

En muchas ocasiones, se pueden tratar con un psicólogo, utilizando la terapia cognitiva conductual. Un tipo de terapia que puede venir bien en algunos casos es la fisioterapia, que ayuda al reequilibrio del sistema vestibular, formado por los oídos internos, algunas áreas del cerebro y los nervios que las conectan. La fisioterapia puede ayudar a reducir los síntomas del mareo derivado de la ansiedad, siguiendo un ritmo de actividad determinado y cuidando los movimientos corporales. 

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20220621/8354511/mareos-ansiedad-como-aparecen-como-combatirlos-nbs.html

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