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La concepción clásica del suicidio describe éste como el  resultado de un proceso continuo que se iniciaría deseando la muerte y culminaría con el intento suicida, pasando por una serie de etapas intermedias. Tomando como referencia este modelo continuo se han basado la mayoría de los programas de prevención del suicidio.

La hipótesis del suicidio como resultado de un continuo parece aplicarse únicamente a determinados casos con una psicopatología específica, como es el caso de la depresión. Hay un grupo de suicidios que no terminar de encajar en el modelo previo del continuo; es el que conocemos como suicidio impulsivo. Un tipo este de suicidio que no ha sido suficientemente estudiado y que, sin embargo, podría dar cuenta de un porcentaje mayor de suicidios que los encuadrados en el modelo continuo.

Un estudio de Simon et al. (2001) de la Universidad de Houston, define el suicidio impulsivo como el que tiene lugar menos de 5 minutos desde el inicio de la ideación suicida. Este estudio encontró una serie de datos interesantes sobre los sujetos que pensaron en el suicido, pues:

  • El 24% pensó en el suicidio 5 minutos antes de realizar el acto.
  • El 70% pensó en el suicidio dentro de la hora previa al acto.
  • En cerca del 90% las ideas de suicidio sólo estuvieron presentes durante las 8 horas previas.

La mayoría de los estudios al respecto encuentra que los suicidios impulsivos constituyen más de la mitad de todos los intentos de suicidio. En relación a la planificación de estos intentos, refieren que la planificación está ausente en dos tercios de los suicidios.

Se suele creer también que la impulsividad está asociada a una menor letalidad en lo que se refiere al método empleado para suicidarse, algo que no es del todo cierto. Existe identificado un subgrupo de suicidios impulsivos altamente letales (saltar desde un puente, empleo de armas de fuego, ingestión de venenos o ahorcamiento).

Un intento de suicidio impulsivo que encierra una alta letalidad es la utilización de armas de fuego. Se ha relacionado su empleo con la impulsividad. Existe una relación entre tener un arma de fuego en casa y el riesgo de suicidio. También hay una relación dosis-respuesta en el sentido de que si el arma está cargada y abierta ocurren más suicidios que si está descargada y cerrada, lo que demuestra un claro componente impulsivo.

En diversos estudios en los que se han entrevistado a supervivientes de intentos con armas de fuego, los datos oscilan entre un 60% y un 64& de sujetos que afirman haber realizado el intento de suicidio debido a un conflicto interpersonal, y que éste solía tener lugar en las 24 horas previas al intento.

En esta línea de argumentación, los estudios sobre suicidio impulsivo señalan la importancia de algún tipo de factor estresante, principalmente factores interpersonales en relación temporal estrecha con el acto. Desde esta perspectiva, el intento de suicidio podría ser una respuesta a estos conflictos más que un verdadero deseo de morir. El dato de que la mayoría de los intentos de suicidio impulsivo ocurren durante la noche reflejan probablemente el hecho de que ese tiempo es en el que ocurren con mayor  probabilidad esos conflictos interpersonales.

Los modelos de prevención actuales necesitan una revisión a fondo porque se basan fundamentalmente en el modelo continuo.

Mis propios estudios con policías me hacen pensar en que el suicidio impulsivo podría explicar la mayoría de los intentos que tienen lugar entre las fuerzas del orden. Sin embargo, los programas de prevención que se plantean están más orientados al modelo continuo, que se centraría en aquellos suicidios más de tipo premeditado.

Para leer el artículo completo de donde se ha obtenido la información, podéis dirigiros a:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com/2015/04/el-suicidio-impulsivo.html